Hola,
"Uno de los principales defectos de casi todas las religiones se centra en el hecho de que han minimizado hasta casi la ridiculez el concepto de pecado. El pecado existe, naturalmente, pero considerar como tal el hecho de que alguien se meta tu polla en la boca, comas carne de cerdo, o trabajes un sábado, significa banalizar estúpidamente algo muy serio"
El escritor español Alberto Vázquez-Figueroa es realmente prolífico en su labor literaria, lo cual sorprende en un hombre que no tiene ningún reparo en afirmar que "si conociera la fórmula para escribir buenas novelas, no habría escrito más de 40 novelas malas". En algo estoy de acuerdo: su prosa no es en absoluto brillante. Pero sí es verdad que su larga experiencia como viajero, y todo lo que ha visto y vivido, dan a sus novelas una calidad por encima de la media: tal vez escritas con prisas y tosquedad, pero también escritas con el corazón y con la seguridad de lo que se conoce bien. A veces se nos olvida que no hay que leer solamente por la calidad de la prosa, sino por la calidad del contenido de la historia.
Es el caso de El señor de las tinieblas. En esta novela, se nos presenta al arquetipo de la buena persona: Bruno Guinea, un reputado oncólogo español, dedicado a su trabajo, a su mujer (gravemente enferma del corazón) y a sus tres hijos. Es un hombre sin vicios: no fuma, no bebe, no consume drogas. Es absolutamente fiel a su mujer: ni siquera se ha percatado de que una bella y joven enfermera del hospital le está tirando los tejos. Dice las cosas claras y sinceras: por ello se ha ganado el apodo de Cantaclaro. Es tolerante sin caer en el exceso: tiene un amigo homosexual, también médico, al que critica su postura cuando lo cree conveniente, y al que apoya cuando también lo considera así. Y sobre todo, carece de vanidad: a pesar de llevar una magnífica investigación oncológica, su única aspiración es conseguir que ningún enfermo de cáncer, ni su familia, pasen por lo que él pasó de adolescente cuando vio agonizar hasta la muerte a su madre. No aspira a reconocimientos ni fama.
Bruno es agnóstico, y por ello se sorprende enormemente cuando recibe un día la visita del Diablo en persona, que le ofrece un trato: el Diablo le dará las pistas necesarias para encontrar la cura contra cualquier tipo de cáncer. A cambio, Bruno deberá entregarle su alma. Bruno duda al principio, pensando en una broma macabra; pero las pruebas que el Diablo da acerca de su identidad son irrefutables. Finalmente Bruno aceptará el trato, y se verá inmerso en un viaje a Ecuador con un destino incierto y unas pistas enrevesadas...
De la novela, destacaría las magníficas descripciones del Amazonas ecuatorial, la mezcla entre infantil e ingeniosa de los diálogos entre Bruno y el Diablo, y una historia donde la lógica se impone sobre el resto del argumento. También destacaría que el autor, sabiendo que lo suyo no es la prosa florida, escribe sin pretensiones, con sencillez: no se pierde en descripciones, sino que va al grano. Y sobre todo, el mensaje de la novela, claro y contundente: mensaje que no puedo revelar aquí sin reventar el final de la misma (un final que a mí me sorprendió, aunque por motivos que prefiero no desvelar aquí para no dar pistas).
Los puntos flacos son consecuencia de la redacción de la novela y de la escasa revisión de la misma por parte del editor. Algunas partes (en concreto aquellas que no tienen que ver con el periplo por la selva ecuatoriana) parecen escritas con prisas, a destajo y sin ningún cuidado; los personajes son bastante planos, y se repiten en exceso algunas expresiones (como por ejemplo "fue la _calificativo_ respuesta"). La puntuación de algunas sentencias es sencillamente pintoresca, y la falta de revisión por parte del editor deriva en frecuentes errores tipográficos.
Sin embargo, creo que es una novela adecuada para quien quiera pasar un buen rato de lectura, sin pretensiones y sin aspirar a leer una novela que pasará a los anales de la literatura.
Quienes la hayáis leído, ¿qué opináis?
Un besote







Escipion
9 nov 2005 | 09:37 PM
El Miedo es el unico enemigo que vence sin armas. El Señor de las Tinieblas. Pag. 158
Joan González Flores
22 nov 2005 | 05:47 PM
Una obra magnífica, en la cual te vas introduciendo sin poder dejar de leerla. La recomiendo sin lugar a dudas
elena
20 mar 2006 | 03:48 PM
pues yo tengo 16 años y acabo de terminar la novela,que me ha parecido muy buena.no creo para nada que sea una novela simple,creo que es mas bien una novela que mucha gente anda buscando ya que no se eterniza en aburridas descripciones que no hacen mas que aborrecer la lectura